Una empresa te cobró de más, te vendió algo fallado, no cumplió el servicio o te metió en el Veraz sin razón. Hiciste el reclamo mil veces y no te dan bola. Soy Juan Pablo Miranda Calderón y hace más de 18 años defiendo consumidores en Mendoza con la Ley 24.240 en la mano.
Cuando una empresa grande te perjudica, suele apostar a que vas a cansarte y abandonar. Te manda a un chatbot, te deriva de área en área y nunca te resuelve. Saben que pelear solo cuesta tiempo y energía, y por eso muchos consumidores terminan resignados.
Hace más de 18 años que litigo en Mendoza y conozco cómo funcionan los reclamos de consumo. La Ley 24.240, el Código Civil y Comercial y el artículo 42 de la Constitución te dan herramientas concretas para exigir lo que te corresponde y, en los casos graves, para que la empresa pague un daño punitivo.
En la consulta reviso tu caso, te digo si es viable, qué podés reclamar y cuál es la vía más rápida. Te hablo con la verdad sobre tus chances, sin venderte humo.
Muchas personas se conforman con que les devuelvan lo que pagaron de más y dejan afuera rubros que la ley contempla. Cuando evalúo tu caso reviso punto por punto todo lo que podés incluir.
Débitos no reconocidos, intereses excesivos, comisiones ocultas, cláusulas abusivas y consumos que nunca hiciste. Reclamo la devolución y el daño punitivo.
Te incluyeron por una deuda pagada, inexistente o prescripta. Exijo la baja del dato y reclamo el daño moral por la inclusión indebida.
Garantía no respetada, reparaciones eternas, repuestos que no aparecen. Hago valer la garantía legal de la Ley 24.240 y reclamo el cambio o la devolución.
Telefonía e internet que facturan de más, servicios que no contrataste, bajas imposibles y servicios públicos con cobros excesivos.
Negativa de cobertura, aumentos de cuota injustificados y prácticas médicas denegadas. Combino el reclamo de consumo con la acción que corresponda.
Productos no entregados, publicidad engañosa, derecho de arrepentimiento negado y cuotas de planes de ahorro que se dispararon sin razón.
Reviso la documentación, identifico los derechos vulnerados y estimo qué podés recuperar. Te digo si el caso es viable antes de avanzar.
Ordeno los hechos, reúno las pruebas y preparo el expediente. Cuando corresponde, envío la carta documento que intima a la empresa a resolver.
Presento el reclamo en Defensa del Consumidor o en la conciliación previa y negocio con la empresa. Si la propuesta es justa, cerramos. Si no, vamos a juicio.
Presento la demanda reclamando daño directo, moral y punitivo. Te represento hasta la sentencia y ejecuto para que el dinero llegue a tu cuenta.